domingo, 20 de junio de 2010

21 kms.

Hoy 20 de junio, pagué mi deuda del año pasado, cuando una lesión absurda en la rodilla me impidió participar en lo que sería mi homenaje más próximo a la muerte de mi padre en 2008. Sin hacer mucho rollo introductorio, la mañana de hoy y después de algunas semanas de un entrenamiento más o menos apurado para estar acorde a la situación, me dispuse a devorar los 21kms con algunos metros más por el anillo periférico, en pos de saldar la ya mencionad deuda de honor que tenía y 2 horas con 13 minutos más tarde, la obra estaba terminada, empapado entre agua y sudor, con las rodillas pidiéndome a gritos que caminara y que no corriera pero ese espirítu de nunca ceder en mi esfuerzo que bien tuvo mi padre heredarme por medio de los genes y el ejemplo, me empujó a seguir corriendo por la mortal pendiente del kilómetro 14 al 19.

La meta entre más cerca se ve hay momentos en que más lejana está, ¿será que mis piernas a mis 37 años ya no está para esto? Al final les demuestro que si están y para dar más, cruzando la meta no puedo evitar mirar al cielo y soltar unas lágrimas breves de orgullo, emoción, nostalgia y recuerdo por la persona que (junto a mi madre) me dió la vida...

Feliz día del padre PAPÁ!!! Porque sigues aquí conmigo... y si quedo tendido en la pista será porque tu me invitaste a correr a un lugar mejor que este.

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